No hay que parar de cultivarse

gemma

Mi nombre es Gemma Ortiz Climent, soy Graduada en Comunicación Audiovisual y estoy en el sector laboral desde hace algunos años.

Para explicar mi historia debo remontarme al año 2007, en el que comencé por primera vez a estudiar en la UPV, en el Campus de Gandía. Como es habitual en muchos alumnos, empecé estudiando algo que no me gustaba, Ingeniería en Telecomunicación, y después de un año de esfuerzo y repetido fracaso, conseguí acceder por medio de la lista de espera a la carrera que me define hoy en día como profesional y como persona, Comunicación Audiovisual.

Los tres primeros años estudiando (y trabajando de camarera los fines de semana) fueron estupendos, aunque no conseguí trabajar en el sector audiovisual, pese a que lo intentaba con entusiasmo.

Pero en el año 2012, una tarde estudiando en la pecera, decidí buscar toda la información del Servicio Integrado de Empleo de la Universidad, para poder comenzar a hacer prácticas de empresa. Al día siguiente me encontraba en su oficina preguntándolo todo y encantada por tener una oportunidad de meter cabeza en este mundo tan difícil.Hice toda la inscripción online, rellené todos los datos, la experiencia laboral, que en aquel entonces era toda del sector de la restauración y la hostelería, y me inscribí a mis primeras ofertas.

Una tarde de noviembre me llamaron de PubliSafor, una empresa de publicidad de Gandía para empezar mis prácticas. ¡Yuju! Eso pasó por mi mente durante semanas. Hasta que el 19 de noviembre del 2012 comenzaba mis prácticas profesionales como redactora y locutora en una radio y un periódico local. Fueron seis meses muy productivos, en los que tuve que tener otro trabajo en hostelería para poder costearme los gastos universitarios, pero estaba encantada, hasta que encontré otro trabajo, gracias al Servipoli. Nueve meses en el Servicio Deportivo de la Escuela Politécnica de Gandía. Fue una época genial.

Ya en abril del 2014 comencé otras prácticas laborales en DCIP Consulting, una empresa de comunicación de Valencia, en la que estuve de prácticas un año, y me hicieron contrato laboral. Aprendí muchísimo, como siempre, no hay que parar de cultivarse. Y pusieron a un alumno de master a mi cargo para que lo enseñase. Después de tres meses, el chico se quedó por la cuarta parte del salario que yo tenía en ese momento, y yo me fui a la calle por fin de contrato laboral.

Mi primer golpe en el sector audiovisual.

Así que seguí buscando, mientras me tomé un año medio-sabático de estudiar, y retrasé la entrega de mi TFG. Mientras tanto me otorgaron la DipuBeca de un mes de duración para trabajar en una administración pública, y el mismo año en octubre, otra beca de la Diputación de Valencia para trabajar tres meses en una radio local, esta vez en Manisses.

Así que llegó el 2016, ya tenía 27 años, y necesitaba terminar la carrera y encontrar un trabajo estable. Así que utilicé las últimas 263 horas de prácticas que la Universidad me permitía hacer, para acceder a una empresa del Parque Tecnológico de Valencia, CCTV Center, compañía de distribución de sistemas de video vigilancia. Y en julio entregué mi TFG con un 9,5 de nota.

Ahora ya han pasado siete meses y tengo un contrato laboral de un año, con opciones de seguir otro año, y seguidamente, oferta de un contrato indefinido. Así que, hay esperanza y posibilidades de futuro profesional en nuestro país.

Gemma Ortiz Climent