La entrevista basada en fortalezas.

Algunos  reclutadores de graduados de grandes empresas como Ernst & Young, Nestlé, Aviva, Unilever, etc., están empezando a usar un nuevo modelo de entrevista llamado   ”Entrevista basada en fortalezas” en sus procesos de selección, y no olvidemos que son estas grandes empresas las que crean tendencia y ponen de moda unos u otros sistemas para el reclutamiento y selección de personal que acaban copiando empresas más modestas.

El modelo de entrevista basada en competencias ha sido el más utilizado durante mucho tiempo por los seleccionadores. Las competencias podrían definirse en este caso como lo que PUEDES HACER, mientras que las fortalezas son lo que tú realmente DISFRUTAS haciendo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El profesor Alex Linley of Capp define una fortaleza como “una capacidad que subyace en el individuo, aplicable a una forma particular de comportarse, pensar o sentir de la persona que la aplica en una actividad;  que es auténtica y, le proporciona energía y  posibilita realizar un desempeño y desarrollo  óptimo de  una determinada actividad”

Cuando un candidato está utilizando sus fortalezas está “fluyendo”, es decir:

  • Tiene sensación de PODER  y de COMPROMISO.
  • Pierde la noción del tiempo al estar CONCENTRADO en la tarea.
  • APRENDE rápidamente y SE ENFOCA.
  • Demuestra un ALTO NIVEL DE DESEMPEÑO.
  • Se ve impelido a hacer actividades en las que pone en juego sus fortalezas, aunque esté cansado, estresado e indiferente.

Estas características de las fortalezas ponen de manifiesto que se consiguen mejores resultados en lo que uno es bueno que en lo que simplemente es capaz de hacer. 

Al identificar tus fortalezas y realizar una actividad en la que las puedas utilizar, disfrutarás mucho más y tu desempeño será mucho mejor que  el de las personas que se tengan que esforzar mucho para realizar la misma actividad.

Pero la cuestión principal es ¿Cómo me puedo preparar para realizar una entrevista basada en fortalezas?

Uno de los beneficios de este tipo de entrevista es que no necesitas prepararte mucho y es menos probable que tengas que pensar en respuestas  demasiado “trilladas” que se ajusten a lo que  tú crees que los seleccionadores buscan. Piensa en lo que disfrutas haciendo ,tanto dentro como fuera de tus obligaciones habituales y, sé lo más sincero que puedas, no trates de ser quien no eres, trata de ser honesto sobre las tareas que menos te gusta hacer, aunque sin exagerar, y piensa en cómo tus preferencias pueden encajar con la cultura y necesidades del puesto de trabajo y de  la empresa.

Algunas preguntas que te podrían hacer en la entrevista basada en fortalezas

Para prepararte la entrevista identifica estas fortalezas haciéndote las siguientes preguntas:

  • ¿En qué soy bueno/a?
  • ¿Qué hago con facilidad?
  • ¿Qué aprendo rápidamente?
  • ¿Qué me resultó más fácil estudiar durante la carrera?
  • ¿Qué materias disfruto más estudiando?
  • ¿Qué actividades me proporcionan sensación de energía?
  • Pensar en un día que haya pasado del que me sienta especialmente satisfecho/a.
  • ¿De qué actividad me siento orgulloso/a cuando la hago?
  • ¿Prefiero empezar actividades o finalizarlas?
  • ¿Encuentro tiempo suficiente en el día para completar todas las tareas que quiero hacer?
  • ¿Qué tareas se quedan sin hacer y van a la lista de “cosas pendientes” o “inacabadas”? Estas serán probablemente debilidades, es decir, cosas que no te gusta hacer.
  • ¿Qué tareas prefiero hacer lo menos posible? Estas serán posiblemente áreas en las que careces de aptitudes o habilidades.

¿Qué beneficios obtienen las empresas al aplicar la entrevista basada en fortalezas?

  • Es especialmente útil para seleccionar personal que no tiene mucha experiencia como los recién graduados y cuando están buscando en los candidatos/as potencial y pasión por el trabajo.
  • Evaluar las fortalezas es más fácil en los formularios iniciales y en las primeras entrevistas por eso el proceso de selección necesita menos tiempo para realizarse.
  • Se ahorran costes y tiempo en las ofertas de trabajo.
  • Hay menos respuestas “preparadas” y no auténticas de los candidatos.
  • Se consigue una genuina comprensión de los candidatos/as.
  • Mejora el compromiso y el interés de los entrevistadores.
  • Los candidatos/as disfrutan más de la entrevista. Así son atraídos por las organizaciones.
  • Los candidatos tienen una mejor experiencia de entrevista, aprenden de estas sesiones y son capaces de identificar por sí mismos si se ajustan o no al puesto.
  • Los candidatos rechazados entienden por qué no son seleccionados y se dan cuenta de que no serían felices aceptando un trabajo por el  que no están realmente interesados y no sienten que han fallado en la entrevista.
  • Se identifica con más éxito a los candidatos con mejores desempeños porque están preparados para ocupar el puesto y no porque hacen el esfuerzo por adaptarse al trabajo.
  • Los seleccionadores observan el lenguaje corporal y otras señales como el volumen y el tono de voz para identificar si la persona se siente orgullosa de lo que hace o tiene un especial interés en alguna materia.
  • Los empleados tienden a permanecer por más tiempo en el trabajo, se esfuerzan por hacerlo cada vez mejor y captan la nueva información con mayor rapidez.

En mi opinión este modelo de entrevista puede combinarse perfectamente con la entrevista basada en competencias que continúa utilizándose por muchos seleccionadores.

La entrevista basada en fortalezas aporta un enfoque más fresco y genuino del candidato/a, pero como en cualquier proceso de selección, la reflexión previa de la persona es necesaria para llegar a la entrevista con garantías de superarla.

Inmaculada Badenes Luz

Orientadora Profesional SIE-UPV

 

Aprovecha el verano para encontrar trabajo: Créate una buena base de contactos

Acabas de terminar la carrera, ahora te vas a poner a buscar trabajo, pero es verano y muchas empresas cierran por vacaciones. No te quedes parado y aprovecha está época estival para crear una red de contactos que podrás utilizar en Septiembre y te ayudará a encontrar un empleo.

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Una buena red de contactos es una de las mejores herramientas para encontrar trabajo. De hecho, se calcula que solo del 20 al 25 por cierto de los puestos salen al mercado mientras que el resto se cubren con conocidos, amigos o recomendaciones, y así lo demuestra un estudio realizado por ADECCO.

Toma tu agenda y piensa cuántas actividades has hecho en las últimas semanas para conocer personas diferentes. Si no cultivas este trabajo, será difícil que obtengas resultados en un futuro.

El verano es una época muy propicia para conocer gente, así que no bajes la guardia, es un buen momento para incrementar tus contactos personales. Amigos que no tienen que estar vinculados con el sector profesional pero pueden ser de gran ayuda en algún momento concreto.

En verano también es muy frecuente que las empresas monten algún stand publicitario para darse a conocer. No dejes de visitarlos por si pudieras llevarte un email en el bolsillo del bañador o algún nombre del área de Recursos Humanos para incluirla en tu red de contactos.

Y por supuesto aprovecha las horas de descanso para coger el ordenador y ponerte al día con tus redes sociales. Con las redes sociales es más fácil conocer a gente que pueda ser importante para tu futuro laboral, ya que éstas ofrecen un potencial increíble para conocer gente que te pueda interesar incluir en tu red de contactos.

El final del verano es momento para medir los resultados es el mejor análisis para saber si se va por buen o mal camino en la búsqueda de empleo. Crear un cuadro en Excel con indicadores como  número de seguidores en redes, visitas en el blog o cuenta de Youtube, entre otros.

Reflexiona sobre el uso de las redes sociales: ¿Les dedicas tiempo para incrementar tu nivel de contactos? ¿Qué más podrías hacer?.

Recuerda que una red de contactos necesita de tiempo y esfuerzo. El verano es largo, y el esfuerzo depende de ti. ¡No lo desaproveches!

 

Merche Lillo Sánchez, Técnico de Empleo  de la Universidad Politécnica de Valencia en el campus de Gandia.

Cómo manejar nuestro lenguaje verbal y corporal en la entrevista

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Cuando atiendo a titulados y alumnos que se van a enfrentar a entrevistas de selección una de las dudas más comunes que me plantean es la de si serán capaces de manejar adecuadamente su lenguaje  verbal y corporal para dar la imagen de seguridad y confianza que quieren transmitir como  candidatos/as.

Los aspectos más importantes a tener en cuenta respecto al lenguaje verbal en una entrevista podrían resumirse en:

  • Escoge una forma de expresarte adecuada a tu interlocutor,  ni un lenguaje demasiado técnico  que no pueda entender, especialmente si no es un especialista en nuestra área, ni  tampoco coloquial, ya que quien nos selecciona  no es nuestro amigo.
  • Exprésate con  argumentos convincentes y aportando ejemplos  concretos de lo que quieres explicar.
  • Ten en cuenta  manejar algunos elementos importantes  como hablar  con  volumen audible,  cambia de entonación  en las frases  para que sea entretenido escucharte, maneja bien las pausas para enfatizar lo importante y habla a una  velocidad que permita que te entiendan todo lo que dices.

Con cierta práctica y entrenamiento es relativamente fácil aprender a utilizar estos aspectos de una forma adecuada, sin embargo,  ¿por qué algunas personas que hablan bien no transmiten esa credibilidad  que buscamos?

Se debe fundamentalmente a que en cualquier acto de comunicación humana  lo más importante, lo que queda,  no es lo que se dice sino  lo que transmite nuestro cuerpo  y  este aporta  mucha información que  a veces no  apoya lo que decimos.  Con nuestro cuerpo emitimos  mensajes de los que no somos conscientes y por lo tanto es posible que nos delaten  de nuestros verdaderas intenciones y sentimientos y a veces puedan incluso contradecir nuestra palabras.

Que no seas conscientes de todos tus gestos y movimientos corporales cuando te comunicas te  perjudica o beneficia en función de si aprendes a “controlar” un poco estos aspectos y a “leer” en tu interlocutor/a , que en este caso es la persona que te hace la entrevista de selección y  así poder captar sus verdaderas intenciones, más allá de lo que sus palabras te dicen.

Consejos básicos respecto a tu lenguaje corporal cuando seas entrevistado/a:

  • Da la mano cuando el seleccionador/a dé el primer paso, sin apretar mucho pero tampoco blandamente, a la altura del pecho e inclinándote levemente  hacia delante la parte superior del cuerpo. Un apretón firme siempre demuestra confianza y cordialidad.
  • Siéntate cuando te lo indiquen, no antes. La cortesía es muy importante para crear una buena impresión.
  • Cuando te sientes apoya tu espalda completamente en el respaldo, sin recostarte como en el cine, pero tampoco en el borde de la silla como si quisieras huir a la mínima ocasión.
  • Tus manos que estén a la vista. Utilízalas para ratificar y enfatizar tus  palabras, pero no para juguetear con objetos que distraigan al entrevistador/a. Evita el movimiento de  “alisar”  con tus manos las piernas u otra parte del cuerpo porque indica que estás nervioso/a.
  • Mantén  las manos y brazos sobre tus piernas o  sobre los reposabrazos, sin invadir la mesa con ellos ni con objetos que lleves. Que tu  silla esté un poco separada de la mesa para que la otra persona te vea bien y para no generar incomodidad.
  • Las piernas y brazos se pueden cruzar  pero de una forma distendida no con tensión que parezca que estás a la “defensiva”.
  • Sonríe alguna vez  a lo largo de la entrevista, mira a la otra persona a la cara y haz gestos como asentir con la cabeza que demuestren  tu interés por lo que el entrevistador/a te  cuenta.
  • Si alguna pregunta te sorprende, respira y haz una breve pausa para pensar y mantén toda la calma que puedas. Evita hacer gestos o muecas de sorpresa, enfado, movimientos bruscos o repetitivos.
  • Observa las señales corporales y/o  verbales   del entrevistador/a que te indiquen que da por finalizada la entrevista. Es el momento de levantarte y demostrar cordialidad con una sonrisa y dar la mano. Agradece el tiempo que te han dedicado. La despedida es tan importante como el inicio de la entrevista

Algunos de los gestos y posiciones corporales que puedes observar en la persona que te entrevista te pueden dar pistas de si “va todo bien” o sería conveniente que te esforzaras un poco más para “llegarle.”

  • Fíjate cómo  va evolucionando a medida que transcurre la entrevista la posición de la cabeza de tu interlocutor/a. Normalmente empezará mostrando su la lado derecho que es el del control y la vigilancia, así como cuando haya algo que tenga interés en averiguar de ti, y a medida que se va interesando y le gusta lo que le cuentas” baja la guardia”   y muestra en algunas ocasiones su lado izquierdo de la cara/cabeza.
  • Si su posición en la silla es  durante bastante tiempo hacia detrás como recostado/a y hacia la derecha y además va acompañado  de cruce de piernas  y/o brazos podrías pensar que el seleccionador/a parece un poco desinteresado/a por lo que escucha. En este caso deberías esforzarte por captar su interés  contándole algo que le pueda gustar.
  • Puede tocarse el lóbulo de la oreja como para “escuchar mejor” algo que le interesa y abrir los ojos también para comprender/ver mejor una explicación. Si por el contrario se tapa levemente la oreja o cierra los ojos , son señales de  disminución de su  interés.
  • Rascarse el puente de la nariz indica curiosidad, sin embargo no es señal muy positiva que se tape con los dos dedos la nariz, es  generalmente una pista  de “cierre”, de que lo que escucha le parece problemático y no lo quiere dejar entrar.
  • Si te fijas  en la posición de tu interlocutor, cuando existe “sintonía” contigo las dos personas tendéis a girar la cabeza en el mismo sentido y la posición de piernas y parte superior del cuerpo parecen que se buscan.  También se nota  que “os entendéis” porque el volumen y  ritmo del habla son muy similares   y usáis ,en algún caso, las mismas palabras
  • Si en la despedida  al darte la mano  lo hace con firmeza, mirándote a la cara y  te toca levemente con algún dedo/mano  el brazo son señales positivas de acercamiento.

Para concluir debo recomendar algo muy importante: todas estas señales que el  cuerpo emite inconscientemente se deben  interpretar atendiendo al contexto de la situación, no son reglas fijas. No siempre unos brazos cruzados o taparse la nariz del entrevistador significa que no le gustamos. Hay que observar si son gestos que se repiten y/o se instalan y van acompañados de otras señales verbales que parecen corroborarlo. Así que toma estos indicios como pistas pero no como afirmaciones absolutas. Trata de sacar partido a tu cuerpo y de captar intuitivamente lo que la otra persona te transmite para adecuarte lo mejor posible  y realizar una entrevista satisfactoria

Inmaculada Badenes Luz

Orientadora  del Servicio Integrado de Empleo-UPV

Qué es esto de las habilidades sociales

El pasado mes de julio en el artículo que escribimos sobre Inteligencia Emocional  aparecía el concepto de habilidades sociales. En concreto, cuando hablábamos de Competencia social decíamos que es saber mantener buenas relaciones con otras personas. Esto implica dominar las habilidades sociales, capacidad para la comunicación efectiva, respeto, actitudes pro-sociales, asertividad, etc.

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¿Pero qué son las habilidades sociales?

No es sencillo establecer una única definición, haciendo una revisión de diversos autores ( Caballo; Kelly y Leon) las habilidades sociales son la conductas aprendidas, que mostramos las personas en situaciones de relación con los demás, en las que expresamos los sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de un modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás.

De esta definición me gustaría destacar tres elementos importantes:

  • Aprendidas, son conductas que podemos desarrollar por lo que pueden ser adquiridas con una adecuada formación. Es importante saber que NADIE nace siendo socialmente hábil, sino que podemos ir desarrollando estas capacidades a los largo de nuestra vida.
  • Adecuado es otra de las características que definen estas habilidades. En el momento adecuado, a la persona adecuada y en el lugar adecuado. La inoportunidad no es una de las características de estas conductas.
  • En los demás, la idea que los demás también tienen deseos y tienen necesidades y por lo tanto también hay que tenerlos en cuenta a la hora de ser hábiles socialmente.

Ya sabemos que son las habilidades sociales,

 

¿Pero qué cosas hacen las personas que muestran estas capacidades?

Algunas de las conductas que muestra este tipo de personas son:

  • Hacer y recibir cumplidos
  • Hacer y rechazar peticiones
  • Iniciar y mantener conversaciones
  • Hablar en público
  • Pedir cambio de conducta
  • Disculparse
  • Admitir ignorancia
  • Manejo de críticas
  • Realizar entrevista de selección

Actualmente, estas habilidades sociales se relacionan con el éxito personal y social, siendo consideradas como una de las competencias del siglo XXI.

Es por ello que desde el SIE hemos puesto en marcha un curso que os ayuda a adquirir este tipo de habilidades que son valoradas por las empresas a la hora de hacer sus procesos de selección.

Nuria Garcia Serra, Técnico de Orientación y Empleo del Servicio Integrado de Empleo de la Universitat Politècnica de València (Valencia)

¿Gestionamos nuestro tiempo o nos manejan las circunstancias?

El tiempo es  un recurso muy diferente de los que estamos acostumbrados a manejar. Es imprescindible para cualquier acto humano, no hace distinciones entre las personas, el día tiene 24 horas para todos.

Por desgracia no es almacenable, ni elástico y es insustituible.

El tiempo es inexorable, fluye en un solo sentido. Es gratuito pero muy valioso, tanto que nos empeñamos en poseerlo.

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Pero, ¿POR QUÉ sentimos que gestionamos MAL EL TIEMPO?

Si analizáramos las causas veríamos que, además de agentes externos que pueden “robarnos” el tiempo como llamadas, interrupciones y ese tipo de situaciones, en la mayoría de los casos la sensación de no saber gestionar bien el tiempo se debe a causas internas de la persona:

  • No sabemos organizarnos
  • Estamos acostumbrados a reaccionar sin pensar. Las situaciones nos sorprenden y no  acabamos de decidir qué queremos hacer con nuestra vida
  • No tenemos claras nuestras prioridades. Qué es lo que debemos  o no sacrificar o posponer para conseguir nuestras metas.
  • Solemos demorar las decisiones importantes por miedo a equivocarnos, lo cual va muy unido a nuestro exagerado perfeccionismo e inseguridad. Creemos que tomar una mala decisión nos llevará al desastre más absoluto y lo dejamos pasar hasta que se convierte en un asunto urgente y entonces caemos en el caso contrario, nos precipitamos.
  • Y por último, somos poco asertivos con personas y situaciones a las que deberíamos decir no.

 

Por ello  sería interesante que  incorporásemos a  nuestra vida buenos hábitos que nos facilitaran,  no solo cumplir nuestros objetivos, si no también,  y más importante, ser más felices, con el convencimiento que estamos viviendo la vida que queremos vivir.

 

Veamos cómo crear esos buenos hábitos.

 

1. Ejercitar nuestra capacidad de decisión

 

La acción es lo que determina la calidad y la cantidad de resultados en la vida de cualquier persona. Pero, ¿qué es lo que precede a cualquier acción? ¿Qué determina cómo nos comportamos y en definitiva cual es nuestro destino último en la vida? La respuesta es el poder de la decisión.

Todos tenemos este increíble poder y son nuestras decisiones las que en última instancia forjan nuestro destino. Toda decisión, aunque al principio parezca insignificante, si es positiva puede aportar mejoras espectaculares a tu vida.

Cuando uno toma una decisión de verdad se compromete a algo y corta el camino hacia cualquier otra posibilidad que no sea la que ha decidido convertir en realidad.

Comienza a ejercitar tu capacidad de decisión. Toma decisiones a menudo. Toma hoy algunas decisiones que hayas estado posponiendo durante algún tiempo y comienza a experimentar tu verdadero poder. Si lo haces habrás iniciado el trabajo para desarrollar el músculo emocional más poderoso que tenemos los seres humanos, la capacidad de cambiar nuestro destino en base a tomar mejores decisiones sobre cómo manejar nuestra vida.

La acción es lo que determina la calidad y la cantidad de resultados en la vida de cualquier persona. Pero, ¿qué es lo que precede a cualquier acción? ¿Qué determina cómo nos comportamos y en definitiva cual es nuestro destino último en la vida? La respuesta es el poder de la decisión.

 

2. Técnica de “un día detrás de otro”

Para alcanzar cualquier objetivo que realmente merezca la pena has de estar dispuesto a poner un alto nivel de compromiso, has de tener un deseo tan ardiente de lograr ese objetivo que te provea de la energía necesaria para persistir a pesar de la tentación de volver al antiguo patrón de comportamiento más cómodo.

Para lograrlo hay una técnica que suele dar muy buenos resultados: la técnica de “un día detrás de otro”.

Imagina que quieres comenzar a hacer ejercicio cada mañana a primera hora. Imaginarte levantándote pronto todos los días de tu vida puede ser abrumador y desmotivante. Pero si simplemente decides enfocarte en hacerlo por un día, se transformará en algo muy sencillo. Todo el mundo puede levantarse pronto un día para hacer algo de ejercicio.

 

3. La programación semanal: claves

 

Clave I – Antes de comenzar una semana dedica 30 minutos a programarla

Elige 30 minutos del fin de semana en los que puedas estar relajado y enfocado a programar la semana siguiente.

Dedica esos minutos a reflexionar sobre lo conseguido la semana anterior y fíjate metas para la siguiente semana.

 

Clave II – Diferencia claramente lo importante de lo urgente.

La programación ha de estar siempre basada en actividades que son importantes y que no hemos dejado que lleguen a ser urgentes.

 

Clave III La programación ha de ser “realista”.

Esto quiere decir que debemos evitar programar en exceso para comprobar, a veces, al final de la jornada, que gran parte de las tareas programadas han quedado sin hacer lo cual desemboca en sentimientos de frustración.

 

Clave IV – La programación eficaz siempre está basada en una lista de tareas ordenada por prioridades.

 

Clave V – Es fundamental mantener una visión con perspectiva.

No se trata de ver únicamente el día a día sino el objetivo perseguido.

 

Clave VI – Hazte cada día dos preguntas clave.

¿Cuál es la tarea más importante que puedo hacer hoy que suponga el mayor impacto positivo en mi vida profesional? ¿Y en mi vida personal?

 

Clave VII – Dedica todos los días 10 minutos a programar.

Determina el orden y la importancia de cada acontecimiento en tu vida

 

Clave VIII– Utiliza la regla del setenta – treinta.

De nuestro tiempo productivo de la jornada hemos de programar aproximadamente un 70%. Dejaremos sobre un 20% de nuestro tiempo sin programar para poder hacer frente a imprevistos, interrupciones y actividades que no programamos. Y por último, haremos una reserva absoluta de un 10% de nuestro tiempo para poder abordar aquellas tareas de vital importancia y que requieren toda nuestra concentración y energía. 

 

Clave IX – Piensa en resultados y no en tareas.

Demasiadas personas se enfocan únicamente en que sus agendas estén repletas y en mantenerse activas. Gran error, tiene más importancia determinar el destino correcto que la velocidad con la que avanzamos. Enfócate en los resultados y cíñete a las tareas realmente importantes.

 

Clave X Cuando reserves un tiempo para completar una tarea respeta al máximo esa cita contigo mismo.

No caigas en la trampa de tener miedo a decir “no” a los demás;  asigna siempre la prioridad que merecen tus “citas contigo mismo”.

 

Y, poco a poco, casi sin darte cuenta, comenzarás a implantar un nuevo hábito. Recuerda siempre que los hábitos se crean por la suma de acciones repetidas diariamente a lo largo de un determinado periodo de tiempo.

 

En definitiva, toma el control de tu vida, que no te manejen las circunstancias. Puede que no controles alguno de los acontecimientos de tu vida pero lo que siempre controlarás es cómo reaccionas ante esos acontecimientos.

 

Inmaculada Badenes Luz, Orientadora Profesional en la Universidad Politécnica de Valencia.

¿Has oído hablar de la resiliencia? ¿Qué es?

En los últimos años, el concepto de RESILIENCIA ha ido ganando relevancia, extendiéndose a campos como el de la empresa y del bienestar.

Emmy Werner (Nacida 1929) es una  psicóloga americana quien después de un estudio  longitudinal, en 1955, en una isla de Kauai (Hawai), estableció el término;  no sospechaba que los resultados obtenidos sentarían las bases de una nueva concepción del ser humano.

Inició su estudio con una muestra de 700 niños recién nacidos procedentes de familias que vivían en situaciones desfavorables de pobreza, desestructuración, enfermedades mentales, alcoholismo… La sorpresa la obtuvo cuando el 30% de los niños no sólo no desarrolló ninguna patología sino que vivía una vida completamente normal, con un desarrollo sano y positivo.

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Uno de los problemas más comunes con el concepto de resiliencia es su definición sobre la que no hay un completo acuerdo. Sin embargo, sí que existe acuerdo en considerar que es un comportamiento  afectivo afrontamiento en respuesta al riesgo o a la adversidad (Luthar y Cushing, 1999).

La RESILIENCIA es la capacidad de recuperarse de situaciones traumáticas o extremas;  refleja la adaptación positiva a pesar de la exposición a experiencias adversas. No es la inmunidad al trauma sino la capacidad de recuperarse en las experiencias negativas.

 

¿Cuáles son los elementos sobre los que está sustentada la RESILIENCIA?

Revisando las teorías de varios autores, podemos resumir que las personas RESILIENTES poseen:

  • Las conductas adaptativas para afrontar la situación.
  • La fortaleza mental es otro concepto estrechamente relacionado.
  • Metas a largo plazo como fuente de motivación.
  • Autoexigencia y autorregulación.
  • Conciencia y control de los pensamientos y sentimientos.
  • Manejo del fracaso y del éxito.
  • Control del proceso de recuerdo de las experiencias traumáticas.
  • Integración de la memoria y los afectos.
  • Regulación de los afectos en relación al trauma.
  • Cohesión interna (pensamientos, afectos y acciones).
  • Establecimiento de vínculos seguros.
  • Comprensión, impacto del trauma.
  • Elaboración de un significado positivo.

 

Recientemente,   Knight (2007)   ha   planteado la RESILIENCIA como un estado que integra:

  • La competencia emociona; formada por autoconcepto positivo, regulación de las emociones, autonomía personal y sentido del humor. La creencia de que el auto-conocimiento es valioso y la reflexión sobre uno mismo y los acontecimientos son situaciones que contribuyen a está.
  • Competencia social; quedaría definida por la capacidad de generar relaciones sociales estables y beneficiosas, basadas en una correcta comunicación, sentido de pertenencia y empatía.
  • Orientación de futuro; representa una idea del significado de la vida con un enfoque optimista, sentido de compromiso  en  la resolucio´n de  problemas, flexibilidad y adaptacio´n a las En este  aspecto, el optimismo hacia  el futuro  es un importante elemento. También hay una convicción de que los buenos tiempos están por venir.

 

Articulo basado en Cabanyes J. (2010):  Resiliencia: una  aproximación al concepto. Rev Psiquiatr Salud Ment (Barc.)   2010;3(4):145–151 

Nuria Garcia Serra, Técnico de Empleo del Servicio Integrado de Empleo de la Universitat Politècnica de València