Decisiones difíciles y experiencias inolvidables: de eso trata la vida

 

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El SIE complementa otras plataformas de búsqueda de empleo en las cuales el perfil del empleo que se ofrece tiene otra orientación (FP, etc.). Así que es una plataforma muy útil en la búsqueda de empleo para titulados universitarios.

Esta es la segunda vez que encuentro un trabajo gracias al SIE, ya que en 2013 encontré trabajo en el Instituto Tecnológico de la Energía (ITE). Afortunadamente o desafortunadamente (esto nunca lo sabemos y sólo el paso del tiempo nos hace intuir si la decisión tomada es la correcta), recibí un contrato Post-doctoral VaLi+D de la Generalitat Valenciana. Después de 2 meses pensando qué hacer, decidí abandonar este empleo tras trabajar 6 meses allí. Me fui a vivir y trabajar a Portugal un año (a la Universidade do Minho en Guimarães) y luego volví a trabajar a la UPV 9 meses más con este contrato. La verdad es que fue una decisión muy difícil de tomar. Consultando a amigos sobre qué harían ellos, oí respuestas totalmente opuestas (quédate vs. márchate). Una amiga me dijo: “vete, cuando vuelvas aquí va a haber lo mismo”. Abandonar un puesto de trabajo en el que tenía expectativas de seguir, que me gustaba y en el que tenía unas compañeras de laboratorio estupendas por algo desconocido y además temporal (estos contratos tienen una duración máxima de dos años) fue difícil. Mirando hacia atrás, la estancia en Portugal ha sido una experiencia muy enriquecedora tanto a nivel personal como profesional; ya que he conocido, convivido y trabajado con personas de diferentes países y culturas, he aprendido otro idioma, etc.

La parte negativa fue que después de acabar el contrato Post-doctoral ha sido muy difícil encontrar empleo (1 año y 4 meses). Pero bueno, nunca he desistido y he continuado formándome (estudiando idiomas, he escrito algunos artículo de revisión, etc.). Recientemente he vuelto a encontrar empleo gracias a la mediación del SIE, concretamente en el Instituto Tecnológico Mecánico, Mueble, Madera, Embalaje y Afines (AIDIMME) como técnico de Proyectos I+D+i. Así que mirando hacia atrás, he vuelto al mismo punto en el que estaba en el año 2013 (bueno ahora en AIDIMME estoy 25 metros más abajo y en la calle de enfrente del ITE!), pero después de haber vivido una experiencia inolvidable. Hay decisiones difíciles de tomar, pero de eso trata la vida y la mayoría de las veces nunca sabremos si las decisiones tomadas fueron acertadas o no.

Javier Molina Puerto

El salto de un Doctor de la vida universitaria a la empresa

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Me llamo Sergio Martínez, estudié Doctorado en Informática. Anteriormente había estudiado Ingeniería de Telecomunicaciones en la UPCT.

Soy Ingeniero de Producto en FICOSA. Estoy en el departamento de I+D, nuestro trabajo consiste en diseñar y demostrar nuevas  tecnologías a fabricantes de automóviles. Principalmente nos dedicamos a las comunicaciones dentro y fuera del coche.

Cuando estaba finalizando el doctorado dediqué una tarde a actualizar mi curriculum en el SIE. Sin buscar nada, un día me contactaron desde FICOSA por una oferta que habían pasado al SIE y en la que encajaba. Hicimos entrevista telefónica y presencial. Y acordamos que me incorporaría 3 meses después, cuando hubiese finalizado mi tesis doctoral.

Yo no conocía nada de la empresa hasta que me contactaron. Después del primer contacto por email y de una búsqueda rápida vi que trabajan en el área en la que hice mi tesis doctoral (Redes inalámbricas para vehículos). Así que en la entrevista telefónica me dedique a contarles lo que había hecho, y lo que quería hacer con todo lo que había aprendido durante el doctorado. Les pareció interesante y me invitaron a un proceso de selección con presentación de la empresa, exámenes técnicos y entrevista personal.

Durante toda el proceso tuve la sensación de que era una muy buena oportunidad para dar el salto de la vida universitaria (la cual ya había decidido abandonar) a la empresa.

Lo peor: el miedo a que un título de doctor y mi expediente académico y experiencia docente pesara en mi contra al presentarme a un puesto en la industria.
Lo mejor: Haber encontrado un trabajo en el que me siento valorado. La empresa me esperó más de 3 meses ya que como alumno de doctorado daba clases en Informática durante el segundo semestre y no me incorporé hasta el fin de las clases.

He preferido no dar consejos, porque no he tenido nunca problema para encontrar trabajo casi sin buscarlo, por lo que no me siento con autoridad para aconsejar a aquel que esté buscando y no encuentre.

Sergio Martínez Tornell

QUÉ ESPERAR DE UNA OFERTA DE EMPLEO: EL PUESTO Y LAS CONDICIONES LABORALES

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Cuando estás buscando empleo, te apuntas a muchas ofertas que vas viendo en diferentes canales. Unas dicen poco, otras nos cuentan muchas cosas… ¿pero qué esperar respecto a la información que transmiten?

Normalmente son amplios los datos que conciernen a los requisitos: lo que solicitan o necesitan del perfil a cubrir. Pero no son tan explícitos respecto a lo que ofrecen.

En ese sentido, para empezar, una oferta de empleo tendría que tener unos datos mínimos previos que son los siguientes: Nombre del puesto, funciones, lugar de trabajo, tipo de jornada completa o parcial, temporalidad vs estabilidad del contrato.

Es decir, necesitamos saber al menos de qué voy a trabajar, para hacer qué y dónde, geográficamente hablando, y durante cuánto tiempo aproximado.

Con todo esto ya podrás decidir si te interesa o despierta tu interés el trabajo en cuestión y si lo solicitas.

Después, durante el proceso de selección, o desde el principio si tenemos suerte, también aparecerá otra información que completaría idealmente lo que necesito saber.

Esos datos serían los siguientes: responsabilidades y tipo de proyectos, herramientas, formación que ofrecen, horario, salario, beneficios sociales, plan de carrera, fecha incorporación.

O sea, de qué me responsabilizo exactamente en sus proyectos y cómo son esos proyectos, con qué herramientas trabajo, si me enseñan de alguna manera especial (un curso, al lado de alguien que sabe más que yo…), lo que cobro y otros pagos en especie (guardería, seguro médico privado, dietas, gimnasio, descuentos…), si en la empresa tienen previsto algún plan para ir ascendiendo o cambiando dentro de la misma y cuándo empiezo a trabajar.

Lo más habitual es enterarse de la totalidad de la información en la entrevista. Te lo van a contar o tú lo puedes ir preguntando a lo largo de esa conversación.

En cualquier caso, hasta que no acudes a las entrevistas, no te llevas una impresión real de la empresa y su oferta. Y a la empresa le pasa lo mismo contigo; aunque envíes un cv muy completo, es en la entrevista donde obtendrán una impresión global y personal de ti.

Por último indicarte que no siempre las empresas nos avisan de la marcha de sus procesos de selección; algunas veces te dirán si has sido descartado (si eres aceptado es porque te contratan, ahí no hay problema…) y otras veces tendrás que interpretar su silencio como una respuesta negativa.

Si te dan alguna explicación del porqué no has sido elegido, aprovecha esa información para mejorar la siguiente vez o para aumentar tu empleabilidad formándote.

¡Ánimo y recuerda todo esto cuando estés en el otro lado: seleccionando!

Mónica Rodrigo Vergara 

Técnico de Empleo del Servicio Integrado de Empleo de la Universitat Politècnica de València

Marca la diferencia: aptitud y aCtitud

A la hora de buscar trabajo invertimos todo nuestro tiempo y nuestro esfuerzo en mejorar el CV, en prepararnos la carta de presentación, la entrevista, en seguir formándonos y un largo etcétera de aptitudes para hacer de nuestro currículum el mejor.

Por supuesto que todo eso es necesario e importante, pero hay algo que va un paso más allá: nuestra aCtitud.  De nada sirve contar con capacidades innatas o aprendidas si no se es capaz de transformarlas en algo positivo.

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Es la aCtitud, en muchas ocasiones, lo que hace que te escojan en un puesto de trabajo o que no lo hagan.

La mayoría de candidatos que postulan a un mismo puesto de trabajo tienen la misma formación e incluso la experiencia similar. Y ahí es donde aparece nuestra C, nuestra aCtitud es lo que marcará la diferencia.

A las empresas llegan decenas de currículums diarios, así que plantéate qué aCtitud quieres tomar. Sin duda puede que tu CV sea impecable pero… ¿y si no te llaman?

Puede que tú mismo tengas la soluCión entre las manos.

1-DeCisión: márcate una meta. No tiene por qué ser directamente un empleo concreto, sino qué tipo de empleo quiero, con qué características lo quiero, en qué país lo quiero, en qué tipo de empresa me gustaría.

2-ProaCtividad: La autocandidatura puedes ser una buena opción. Estar en el momento adecuado en el sitio adecuado.

3- InternaCionalización : Se consigue a través del conocimiento de idiomas y es una de las claves para aportar flexibilidad al candidato y lo que te permitirá poder desenvolverte en diversos entornos.

4- La toleranCia, tanto a la frustración que pueda ir surgiendo durante el proceso como a las demás personas y a nosotros mismos/as.

5- El autoControl que debemos tener  tanto emocional como conductual.

6- Constancia y Confianza: Si eres una persona constante y confías en tus posibilidades y valores lo conseguirás. No hay que rendirse, lo tienes que intentar una y otra vez y darle absoluta prioridad a este hecho de tu vida.

No te diré que disfrutes durante la búsqueda de empleo, pero sí,  que con una buena  aCtitud  disfrutarás del encuentro.

Merche Lillo Sánchez

Técnico de Empleo  de la Universidad Politécnica de Valencia en el campus de Gandia.

No hay que parar de cultivarse

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Mi nombre es Gemma Ortiz Climent, soy Graduada en Comunicación Audiovisual y estoy en el sector laboral desde hace algunos años.

Para explicar mi historia debo remontarme al año 2007, en el que comencé por primera vez a estudiar en la UPV, en el Campus de Gandía. Como es habitual en muchos alumnos, empecé estudiando algo que no me gustaba, Ingeniería en Telecomunicación, y después de un año de esfuerzo y repetido fracaso, conseguí acceder por medio de la lista de espera a la carrera que me define hoy en día como profesional y como persona, Comunicación Audiovisual.

Los tres primeros años estudiando (y trabajando de camarera los fines de semana) fueron estupendos, aunque no conseguí trabajar en el sector audiovisual, pese a que lo intentaba con entusiasmo.

Pero en el año 2012, una tarde estudiando en la pecera, decidí buscar toda la información del Servicio Integrado de Empleo de la Universidad, para poder comenzar a hacer prácticas de empresa. Al día siguiente me encontraba en su oficina preguntándolo todo y encantada por tener una oportunidad de meter cabeza en este mundo tan difícil.Hice toda la inscripción online, rellené todos los datos, la experiencia laboral, que en aquel entonces era toda del sector de la restauración y la hostelería, y me inscribí a mis primeras ofertas.

Una tarde de noviembre me llamaron de PubliSafor, una empresa de publicidad de Gandía para empezar mis prácticas. ¡Yuju! Eso pasó por mi mente durante semanas. Hasta que el 19 de noviembre del 2012 comenzaba mis prácticas profesionales como redactora y locutora en una radio y un periódico local. Fueron seis meses muy productivos, en los que tuve que tener otro trabajo en hostelería para poder costearme los gastos universitarios, pero estaba encantada, hasta que encontré otro trabajo, gracias al Servipoli. Nueve meses en el Servicio Deportivo de la Escuela Politécnica de Gandía. Fue una época genial.

Ya en abril del 2014 comencé otras prácticas laborales en DCIP Consulting, una empresa de comunicación de Valencia, en la que estuve de prácticas un año, y me hicieron contrato laboral. Aprendí muchísimo, como siempre, no hay que parar de cultivarse. Y pusieron a un alumno de master a mi cargo para que lo enseñase. Después de tres meses, el chico se quedó por la cuarta parte del salario que yo tenía en ese momento, y yo me fui a la calle por fin de contrato laboral.

Mi primer golpe en el sector audiovisual.

Así que seguí buscando, mientras me tomé un año medio-sabático de estudiar, y retrasé la entrega de mi TFG. Mientras tanto me otorgaron la DipuBeca de un mes de duración para trabajar en una administración pública, y el mismo año en octubre, otra beca de la Diputación de Valencia para trabajar tres meses en una radio local, esta vez en Manisses.

Así que llegó el 2016, ya tenía 27 años, y necesitaba terminar la carrera y encontrar un trabajo estable. Así que utilicé las últimas 263 horas de prácticas que la Universidad me permitía hacer, para acceder a una empresa del Parque Tecnológico de Valencia, CCTV Center, compañía de distribución de sistemas de video vigilancia. Y en julio entregué mi TFG con un 9,5 de nota.

Ahora ya han pasado siete meses y tengo un contrato laboral de un año, con opciones de seguir otro año, y seguidamente, oferta de un contrato indefinido. Así que, hay esperanza y posibilidades de futuro profesional en nuestro país.

Gemma Ortiz Climent

No podría estar mejor en esta empresa

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Verano de 2015, había dejado unas prácticas en un despacho de arquitectura por realizar un máster que realmente me apasionaba en la UPV. Quería enfocar mi carrera por la rama de la logística y la gestión empresarial y ahora era el momento.

Dediqué tiempo al máster mientras tiraba curricula y miraba ofertas de trabajo diariamente. El inglés, el máster y seguir ofertas de trabajo era mi rutina cada día. Aún recuerdo el día que me llamo la empresa en la que actualmente trabajo.

Había aplicado a varias ofertas indiscriminadamente cuando recibí una llamada de una empresa en Alcora que quería hacerme una entrevista, no sabía porqué me habían llamado, ahora sé que fue gracias al SIE. Dije que sí sin saber exactamente si iría. Iba a empezar unas prácticas en Ribarroja y no pensaba en irme a Alcora a la entrevista y mucho menos trabajar tan lejos. LLame para cambiar la fecha de la entrevista, no me importaba que se cancelase, mientras ya había agregado a LinkedIn a la responsable de RRHH (después me comento que fue mi perfil “interesante” lo que permitió el cambio de fecha de entrevista). Así que, le pedí el coche a mi padre y fui a la entrevista. Ya que iba tan lejos, preparé un powerpoint para realizar una presentación sobre mí, era la primera vez que lo hacía. La entrevista se alargó más de lo normal, lo que siempre es buena señal y me llamaron para continuar en el proceso. Finalmente obtuve el puesto.

Actualmente llevo ya 8 meses y siempre digo que no me imaginaba estar allí trabajando, pero la verdad es que no podría estar mejor. Mis consejos:

1) Di que sí SIEMPRE a TODAS las entrevistas, aunque creas que no te gustará el trabajo. Cada entrevista no superada te acerca más a tu empleo deseado.

2) Hay que mantener las redes sociales actualizadas y estar activo en tu campo profesional.

3) ¡Da la nota! Se tú mismo, se diferente, defiende tu marca personal y véndela.

 

Ánimo a todos los estudiantes de la UPV, somos la élite.

Un saludo.

Rubén Escudero González

COMO RESPONDER A LAS CRÍTICAS

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¿Qué difícil verdad? A todos nos ha pasado que no hemos sabido qué hacer o decir cuando alguien expresa algo negativo sobre nosotros.

Habitualmente respondemos a la defensiva haciendo algo como esto:

  • Ignorando la crítica, cambiando de tema, o marchándose.
  • Negarla directamente.
  • Disculpando nuestra conducta explicándola en detalle y rebajando su importancia.
  • Responder con otra crítica, que es algo que suele causar daño a las relaciones.

A continuación te vamos a explicar algunos pensamientos y acciones que te ayudarán asertivamente en ese proceso:

  1. Tenemos derecho a equivocarnos: Si reconocemos el hecho de que todos cometemos errores en ocasiones y admitimos ese derecho, la crítica no tiene porqué agobiarnos.
  2. Liberarnos de la necesidad de aprobación: La necesidad de ser siempre aprobado por todos, es una idea irracional, que causa problemas, que deteriora nuestra autoestima y las relaciones personales. No podemos gustarle a todo el mundo.
  3. Considerar que una crítica es un regalo: Considera que puede ser una oportunidad de mejora, se pueden considerar como un regalo, que nos permita mejorar nuestros resultados.
  4. Pedir detalles para comprender el punto de vista del otro: A veces la crítica se expresa de forma indirecta, vaga o confusa. El hecho de pedir una aclaración nos permitirá conocer su punto de vista y conocer la conducta que le incomoda. En todos los casos, pedir detalles, ayuda a concretar qué es lo que la persona quiere decir, podemos preguntarle ¿A qué te refieres? ¿Qué te hace pensar que…..? Incluso podemos pedir ejemplos o detalles que nos permitan comprender mejor la situación.
  5. Mostrarte de acuerdo en lo posible: Buscar alguna forma de coincidir en todo, en parte o en el derecho del otro a verlo así.
  6. Explicar tu posición: Una vez que hayas escuchado a tu critico pidiéndole detalles, y hayas mostrado el acuerdo, hay que abordar el cuarto paso, explicar cómo ves las cosas, y plantear alguna solución cuando sea conveniente hacerlo.

Al explicar tu posición puedes seguir estas pautas:

  • Si estás de acuerdo con la crítica, reconócelo y si te parece oportuno, añade el propósito de mejorar diciendo por ejemplo “Es cierto que……., de ahora en adelante…….”.
  • Si estás de acuerdo en parte díselo “Tienes razón en que hoy…….., aunque suelo ser……….” Es el momento que se pueden pedir sugerencias acerca de cómo cree el otro que podrías mejorar.
  • Si NO estás de acuerdo con la crítica, muestra seriamente tu punto de vista, reconociendo que puedes estar equivocado, “Comprendo tu punto de vista, sin embargo he decido que…….”. Da la razón en lo posible, mostrándote comprensivo, y cuando no estés de acuerdo, explica a los demás lo que piensas, amablemente con tacto.

Y durante todo el proceso recuerda que es importante como siempre controlar nuestra Comunicación No Verbal. De nada sirve lo que decimos si nuestros gestos indican lo contrario.

Nuria García Serra

Técnico de Orientación y Empleo del Servicio Integrado de Empleo de la Universitat Politècnica de València (Valencia)

¿Y qué tal vivir una experiencia laboral internacional?

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Si te pregunto, ¿te apetece vivir una experiencia laboral en el extranjero? Me gustaría  que tu respuesta fuera afirmativa y que no me respondieras con un “qué remedio me queda”.

La decisión de marcharte a trabajar fuera, como todas las decisiones importantes, se deben tomar no sólo con la cabeza, por motivos lógicos y racionales, sino también, y todavía con más motivo, desde el corazón. Que la ilusión y la motivación son dos combustibles imprescindibles para superar los primeros obstáculos  que, probablemente, te vas a encontrar cuando emprendas tu nuevo rumbo en el extranjero.

Buscar trabajo en el extranjero, no nos engañemos, es más complicado que hacerlo en tu país. Las razones son obvias: distancia geográfica, falta de dominio  del idioma,  adaptación no siempre fácil   a la forma de vivir,  dificultades añadidas en los procesos de selección, los gastos que se generan al  trasladarte  e instalarte fuera de nuestra geografía, por lo general con un nivel de vida superior que España, y sin contar con la  valiosa ayuda incondicional de la familia para solucionar inmediatamente cualquier problema.

Así pues, si  solo tienes en cuenta las  dificultades, ¿quién es  el /la valiente que decide proseguir con la aventura?

Y sin embargo, cotidianamente nos enteramos que amigos, familiares y conocidos están marchándose o pensando seriamente en hacerlo.

¿Cuáles son los motivos para hacerlo?

Dejando atrás las necesidades más acuciantes que obligan a algunas personas a emigrar en condiciones no siempre favorables o los que se mueven por “modas”, en general, en nuestro contexto de estudiantes y titulados  hay muchas personas que consideran los diversos programas de intercambio, becas, ayudas, etc como Erasmus +, Faro, Argo, Eurodisse, DE2 SIE-UPV, Ivace Internacional, Promoe, Vulcanus, BEX, MSCA, etc…como una verdadera oportunidad, por muchos motivos, separadamente o en combinación:

Porque ha sido un ilusión que se viene tejiendo desde hace tiempo.

Para aprender  mejor un idioma.

Por empezar en el mercado laboral.

Para tener un mejor trabajo ahora y en el futuro.

Para madurar como persona y enfrentarse a los propios miedos.

Por conocer otras culturas, personas y ampliar vivencias personales.

Sea cual sea tu motivo, sólo me queda hacerte unas recomendaciones:

Plantearte  seriamente tu situación económica y familiar. Siempre es necesario contar con unos “ahorrillos” para viajes, gastos de instalación, fianzas de viviendas y trámites administrativos  expatistan.com  es una web en la que te comparan  el coste de la vida de donde resides respecto a dónde quieres residir). También es mejor que tu familia te “comprenda” y te apoye en esta decisión, pero no siempre es posible y la última palabra la tienes tú.

Según  el tiempo que lleves buscando trabajo y cómo lo estés buscando puede ser una mejor o peor  decisión.. Si realmente no te apetece marcharte y todavía no has explorado otras posibilidades laborales (irte a otra zona de España, buscar otro tipo de trabajo, etc,…), mi consejo es que analices mejor tu situación y esperes a tenerlo claro.

Es evidente que si eres un candidato /a con experiencia  es más fácil que te contraten aquí o en cualquier otro sitio. La RED EURES te puede ayudar mucho, especialmente en caso de buscar fuera de nuestras fronteras..

Te recomendaría seguir con la idea de marcharte si  tu título o especialización es demandado en los países que te interesan.  Ten en cuenta que no sólo hay que ver el país sino la región o zona en concreto en que existe esa demanda.  De nuevo la RED EURES te puede ayudar en este asunto.

Es conveniente que valorares tu  grado de dominio del idioma y forma de adquirir fluidez en él, antes y durante tu estancia. No suele dar muy buenos resultados, siempre desde mi humilde opinión, marcharse si saber ni papa del idioma, porque además de encontrar  únicamente trabajos poco cualificados, te va a costar asimilar bien el idioma. Mejor marcharse con cierta base y luego perfeccionarlo, según disponibilidad horaria y económica.

Según para qué países es muy importante  conocer y saber cómo resolver problemas burocráticos (visados…) y otros trámites, tanto los que se pueden realizar desde España como los que te encontrarás nada más llegar. Para ello consulta además de las Consejerías de Empleo españolas en el extranjero, los consulados, y embajadas en España  e incluso, en algunos casos, en  tu propio colegio profesional

Siempre es muy interesante disponer de contactos en el país de interés. En numerosas ocasiones, la elección de país depende de esto.  Tener personas que  te puedan ayudar en caso de necesidad no es nada desdeñable.

Y para acabar, prepárate muy bien para superar las los procesos de selección en otro idioma.

Si estás bien  preparado/a  para hacerlo en español, es cuestión de traducir tu cv , carta, rellenar los formularios correctamente  y traducir  las principales preguntas al idioma extranjero.

Si después de leer el artículo  tienes el gusanillo de la curiosidad, te invito a que participes en un evento que hemos preparado con mucha ilusión en el SIE., el  II Encuentro Trabaja en el Extranjero que tendrá lugar el 6 de octubre de 2016, en la Casa del Alumno, a  las 10,30 ,al que es necesario inscribirse, aunque es totalmente gratuito.

En el encuentro participan especialistas en movilidad internacional y titulados UPV con experiencia en el extranjero. Como su nombre indica Encuentro  no se trata de escuchar largas conferencias, sino más bien una toma de contacto personal con  quien  que puede  ayudarte a resolver tus dudas en estos temas.

http://www.upv.es/entidades/SIE/noticia_969607c.html

Inmaculada Badenes Luz

Orientadora  del Servicio Integrado de Empleo-UPV

Hábilmente sincero: una de las claves en tus respuestas de la entrevista

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No, nunca mientas en las entrevistas. De verdad que no vale la pena y además te pillarán y será peor…Pero entonces, ¿cómo cuento las cosas sin faltar a la verdad y sin perjudicarme, cuando la información que quiero transmitir no es totalmente positiva o no me deja en buen lugar?

La clave está en la expresión siendo hábilmente sincero.

No cometas un “sincericidio”,  cuenta tu realidad desde una perspectiva de veracidad, respeto y mejora.

Aquí algunas sugerencias de lo que NO debes hacer:

  • No memorices respuestas automáticas
  • No divagues ni des demasiados detalles
  • No niegues lo evidente, ni te disculpes o justifiques
  • No exageres ni peques de humilde
  • No critiques, describe hechos

Y aquí algunas sugerencias de lo que te conviene:

  • Usa expresiones de motivación y seguridad
  • Realiza comentarios positivos de cómo solucionaste o vas a solucionar ese punto
  • Controla la información que quieres dar
  • Responde a lo que te preguntan sin escabullirte
  • Simplemente da alguna explicación pertinente

Imagina que no dominas un idioma tanto como la empresa solicita, los pasos a dar en tu respuesta podrían ser estos:

  • Reconoce que tu nivel no es altísimo
  • Aclara cómo usas a nivel profesional ese idioma, cómo te manejas con él
  • Cuenta un caso concreto del uso que le dabas a ese conocimiento y que te permitía desenvolverte sin mayor problema.
  • Informa de cómo sigues mejorándolo.
  • Da alternativas o soluciones

Quedaría algo así:

“Mi alemán no es muy alto en conversación, sin embargo en mi anterior trabajo he contactado con los clientes vía mail con soltura, después en persona me han entendido y yo les he entendido a ellos. Actualmente estoy asistiendo a clases y además también hay que tener en cuenta que en inglés me muevo mejor y es otra posibilidad para comunicarme”

Naturalidad sin perder de vista tu objetivo. ¡Mucha Suerte¡

 

Mónica Rodrigo Vergara, Técnico de Empleo del Servicio Integrado de Empleo de la Universitat Politècnica de València

El reto de la formación universitaria ante el futuro incierto del empleo.

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Todos queremos que nuestros hijos estudien una carrera universitaria pues intuimos acertadamente que dicha formación les va a asegurar un trabajo o, al menos, les va a colocar en la casilla de salida para conseguirlo. Sabemos que en la Unión Europea (UE) la tasa de desempleo entre los adultos con educación universitaria es tres veces inferior inferior a la media aunque en España, por desgracia, la empleabilidad de nuestros titulados es inferior a la de la UE.

También es cierto que algunos estudios universitarios abren las ansiadas puertas del empleo con más facilidad que otros. Esto se constata especialmente en aquellos estudios que conducen a las profesiones relacionadas con medicina, enfermería, ingeniería industrial, telecomunicaciones e informática.

Sin embargo, este optimista escenario está sujeto a incertidumbres futuras derivadas de la incorporación masiva de la nuevas tecnologías a la producción. Como muestra, un botón: se estima que el 65% de los trabajos que se ofertarán en la UE dentro de 20 años no existen todavía y que en los próximos 5 años hasta 7 millones de los actuales empleos los realizarán máquinas y robots.

Llegados a este punto, cabe preguntarse cuáles serán esos trabajos futuros y quienes estarán en condiciones de desempeñarlos. Por poner un ejemplo, sabemos que la revolución tecnológica que supone la conocida como fabricación 4.0, precisará de nuevos especialistas en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas cuya formación ni siquiera ha comenzado en la mayoría de los casos.

Como el lector puede entrever de lo dicho anteriormente, es probable que muchos puestos de trabajo tal y como los conocemos desaparezcan o acaben siendo realizados por máquinas, lo cual genera grandes dosis de incertidumbre cuando no de desazón y temor en muchos de nosotros.

Sin embargo, es también cierto que la tecnología y la robótica traerán grandes oportunidades. Por una parte, ayudarán al trabajador en su desempeño, en lo que se prevé una relación más estrecha del trabajador con la tecnología. Por otro lado, nuevos trabajos surgirán alrededor de su implementación. Con todo ello, se espera que las empresas reduzcan sus costes de producción favoreciendo con ello la aparición de una nueva economía. Los economistas anticipan un aumento de la productividad lo que reducirá las horas de trabajo y el negocio del tiempo libre cobrará una gran importancia. Ante este panorama, se prevé que el trabajo realizado por humanos tendrá un espacio creciente en ámbitos donde las máquinas no tienen (por el momento) cabida, en especial cuando el trabajo requiera de pensamiento innovador, creatividad, flexibilidad y el desarrollo de habilidades sociales.

Frente a este panorama de amenazas y oportunidades, es natural considerar seriamente si, ante los cambios en el mercado de trabajo que se avecinan, en las universidades estamos realmente preparados para seguir apoyando la generación de empleo. En definitiva, si podemos seguir considerándonos un punto fuerte donde la sociedad puede anclar sus perspectivas de progreso. En mi opinión, creo que tenemos tres buenas razones para pensar que sí vamos a ser capaces de hacerlo.

En primer lugar, porque no hay motivo alguno para pensar que en el futuro los Campus no sigamos teniendo un papel relevante en la formación. Aunque es cierto que internet y las herramientas de formación online ofrecen otras formas de aprendizaje alternativa a las aulas presenciales, esto no debe ser un obstáculo serio para las universidades, más bien puede convertirse en una oportunidad. Muy probablemente mucho de aquello que se pueda aprender a hacer a través de la red quedará físicamente fuera de nuestros Campus. En este contexto, el valor de los campus será el de crear contenidos online de calidad y, en buena medida, el de proporcionar al alumno un entorno presencial de excelencia basado en el concepto de “aprender haciendo”, de tal forma que la experiencia universitaria aporte al alumno el valor añadido que internet no puede en este momento proporcionar.

Además, porque desde la Universidad ese rol formativo se está complementando de manera creciente con nuestro papel como motor de la transformación del empleo y el tejido empresarial a través de la innovación e investigación. De hecho, desde las universidades públicas ya somos activos en la transformación del modelo económico pues contribuimos a la creación de empresas de base tecnológica, la generación de nuevas patentes o en la incorporación de la innovación en la empresa

Por último, porque la Universidad puede ser un instrumento clave del estado para asegurar la formación continua de todos los profesionales a lo largo de su ciclo de vida profesional y así asegurar con ello una transición socialmente aceptable que tenga como objetivo no dejar a grupos de trabajadores al margen del proceso de modernización.

Con estas premisas, no me cabe ninguna duda sobre la capacidad de esta institución en seguir desempeñando el papel central que detentamos como formadores eficaces de profesionales y generadores de innovación y progreso. Sin embargo, no es menos cierto que todo ello sólo será posible si se dispone de una Universidad pública más relevante, eficiente y mejor financiada. En caso contrario, el estado y nosotros, sus ciudadanos, perderemos el mejor instrumento que actualmente disponemos para afrontar con éxito el cambio global que se avecina.

 

Juan Ignacio Torregrosa López

Director de la Escuela Politécnica Superior de Alcoy

Campus de Alcoy – UPV