¿POR Y PARA QUÉ TRABAJAMOS?

Hace unas semanas un niño me preguntó: “¿por qué trabajamos?” Y yo le expliqué que así todos vivimos mejor porque cada persona se encarga de algo a  nuestro alrededor. Por ejemplo si se rompe algo alguien lo arregla, si enfermamos alguien nos cura, hay personas que ayudan a fabricar todo tipo de objetos, construir todo tipo de lugares o que se encargan de organizar todo tipo de asuntos…y así sucesivamente.

Esto me dio que reflexionar…, por supuesto es una manera de tener ingresos, eso es obvio, entonces… ¿qué otros sentidos tiene trabajar?  La pregunta mejor planteada sería: ¿PARA QUÉ HACERLO?

Podríamos decir que también es una oportunidad para conocerse y superar tus límites, para relacionarte con otras personas con las que no hubieras coincidido de otra manera, y colaborar con ellas.

Pero, ¿nos define? y ¿se puede disfrutar en un empleo?

Creo que últimamente el trabajo ha perdido su capacidad definitoria y entran más en juego otros aspectos vitales como el ocio entendido de una manera muy general (hacer cosas que nos gustan y nos motivan aunque no sean estrictamente útiles y prácticas) y también encontrarle una trascendencia vital de autorrealización e influencia en el entorno que nos rodea, una aportación al mundo.

Y cada vez hay más personas en las nuevas generaciones que no quieren trabajar para vivir sino que el trabajo sea su modo de vida, porque son más conscientes de la cantidad de tiempo y esfuerzo que le dedicamos.

No importa tanto renunciar a mayores ingresos o promociones con tal de alcanzar ese ideal o sueño; esto era algo impensable hace algún tiempo.

De hecho cada vez es más importante aspectos como que las personas que trabajan en una organización entiendan el significado de lo que están haciendo para sentirse motivadas, que exista una responsabilidad social corporativa y también un compromiso con valores como la ecología, la igualdad entre las personas y la compatibilidad y conciliación con la vida privada.  Todo esto tiene más sentido que nunca.

Nuestros roles vitales se van separando, mezclando o incluso no importan demasiado… Ahora somos muchas cosas a la vez y ¡eso es bueno!

Y ojalá que así sea, que sintamos satisfacción laboral y vital y que podamos contribuir en el mundo libremente. Estoy segura que estamos viendo sólo el principio.

 

Mónica Rodrigo Vergara, Técnico de Empleo del Servicio Integrado de Empleo de la Universitat Politècnica de València