¡QUIERO INVESTIGAR! ¿POR DÓNDE EMPIEZO?

El curso ya ha comenzado, y los alumnos de último curso empezáis a daros cuenta que pronto vais a pasar de ser estudiantes cuya máxima preocupación es aprobar vuestros últimos exámenes a formar parte de ese grupo cada vez más numeroso de profesionales que deben salir al mercado laboral a buscarse la vida.

La carrera investigadora es ahora una actividad profesionalizada que se desarrolla no solo en universidades y en centros de investigación, sino también en empresas, y al igual que cualquier otra carrera, requiere de una serie de habilidades tales como la capacidad de búsqueda y gestión de la información, la organización, la síntesis, o la capacidad de trabajo en equipo, entre otras.

Tras el ¡Quiero investigar!, si estás pensando que la investigación puede ser una opción para tu carrera profesional, no debes pasar por alto algunos consejos que te serán de gran ayuda:

 

1.La curiosidad. ¿Qué me apasiona? ¿Qué tema me interesa tanto que podría pasarme días y días leyendo sobre ello?

Es posible que apenas conozcas el nuevo campo de conocimiento en el que te quieres meter. En ese caso, no te queda más remedio que curiosear sobre el tema para entender cuáles son las distintas opciones que ofrece. Habla con los profesores de tu Universidad o incluso con estudiantes de doctorado que te podrán ayudar. Háblales de tus ideas e inquietudes y sobretodo pregúntales todo lo que se te ocurra. Muchos profesores e investigadores estarán encantados de ayudarte en estos primeros pasos de tu andadura. Los últimos años de la etapa de formación académica resultan fundamentales para establecer los primeros contactos y perfilar el inicio de la etapa investigadora.

Pero, recuerda, si no encuentras un tema que te guste de verdad, no tendrás la voluntad suficiente como para dedicarle años de investigación y mucho menos, dedicar tu vida laboral a ello.

 

2.El Doctorado. Una vez que estás seguro que la investigación es lo tuyo, la mejor opción es estudiar un doctorado. El doctorado es un proceso grupal, donde contar con un grupo de investigación no solo es enriquecedor, sino que te va a abrir muchas puertas y te va a permitir llegar mucho más lejos que si trabajas de forma individual.

Allí aprenderás muchas habilidades transversales (trabajo en equipo, planificación de proyectos, trato con instituciones, trabajo con personas) que te pueden servir para un futuro trabajo no académico, por ejemplo en el departamento de I+D+i de una empresa privada.

Así, que lo primero que tendrás que hacer es  buscar un centro donde realizar el doctorado. Y asegurarte que el centro elegido tenga docentes especializados en el ámbito en el que te quieres formar porque esto te ayudará en tu futuro.  Estudiar un doctorado es una carrera de fondo y aunque es una formación muy exigente no debes olvidar que el doctorado es el principio de tu carrera como investigador.

 

3.Crear una red de contactos. Una vez acabado el doctorado te toca dar el salto al mundo laboral, sea o no académico. Yo os aconsejo crear una red de contactos del área donde queráis entrar. Esta red os abrirá más puertas que muchos de los portales de empleo existentes.

Además de las salidas profesionales puramente académicas, muchos doctores buscan su primera experiencia en otro tipo de empresas potenciando otras competencias y experiencias adquiridas durante los años del doctorado. Una primera salida laboral, no académica, y donde podréis desarrollar vuestro objetivo laboral, son las ONGs. Normalmente estas Organizaciones necesitan empleados con habilidades en investigación y evaluación de programas.

Las consultoras también valoran tener expertos en las áreas que operan, por lo que la consultoría es una buena opción para demostrar las habilidades que se obtienen en un doctorado. Otra opción es dedicarse a ser investigador en un think tank (laboratorio de ideas), un grupo de expertos de naturaleza investigadora cuya función es la reflexión intelectual en temas de política social, economía, tecnología, etc.

Por último, una salida profesional para una persona con inquietudes investigadoras sería el departamento de investigación y desarrollo de una empresa, con el objetivo de mejorar la tecnología o los productos o servicios para fortalecerla en el mercado.

 

Merche Lillo Sánchez, Técnico de Empleo  de la Universitat Politècnica de València en el campus de Gandia.